Cuando parecía que en Europa la situación sanitaria entorno a la pandemia de coronavirus comenzara a estabilizarse con la reapertura de fronteras, en otros países parece estarse complicando aún más, como ha sido el caso de Bélgica con la tasa de mortalidad más alta del continente.
Esto ha llevado a una serie de protestas por parte del cuerpo médico ante los bajos salarios, la falta de apoyo y atención a sus demandas, así como la contratación de personal poco capacitado para atender una situación de emergencia como el covid-19.
En le último recorrido de la primer ministra Sophie Wilmès a los centros de salud, fue objeto de manifestaciones, en especial la que se presentó en el hospital Saint Peter en la ciudad de Bruselas, pues lo que parecía un amistoso recibimiento se convirtió en una cachetada con guante blanco.







