En un hospital de Argentina, una madre se despedía de su hija, quien aparentemente había nacido muerta, cuando, para su sorpresa, descubrió que su niña seguía viva.
Esta es la historia de Analía, quien tenía 30 años cuando le avisaron que su bebé había muerto. Sin embargo, la madre no esperaba que cuando abriera el ataúd de su hija, está la recibiría llorando.

“Cuando logró abrirla dio un paso para atrás, todos se alejaron. Luz estaba tapada con una tela vegetal, yo la fui corriendo como en cámara lenta. Primero le vi la manito miniatura y se la agarré. Después vi que tenía el cuerpito morado y se le había formado escarcha. Cuando le destapé la cara, me estaba mirando. Tenía los ojos brillantes y lloró, una especie de llanto de gatito”, declaró la madre.








