En una época donde los buenos sentimientos pueblan el ambiente, llegó a Netflix El Lobo y el León, una conmovedora historia de amistad y amor con un profundo mensaje. La cinta rápidamente captó la atención de los seguidores por la interacción entre los animales, lo que llevó a pensar que su trato es así en la vida real y no estarían equivocados. La amistad que vemos entre los animales protagonistas, Mozart y Dreamer fue genuina.
El Lobo y el León inicia con Alma, una exitosa pianista de 20 años que, tras enterarse de la muerte de su abuelo, regresa a su antigua casa ubicada en una pequeña isla de Cánada. Su destino cambia al encontrar a un pequeño león (Dreamer) transportado por un circo y un lobo (Mozart) separado de su madre. Los animales se desprendieron de sus instintos y crecieron como hermanos hasta ser encontrados.
El director Gilles de Maistre se abrió paso con la cinta Mia y el león blanco (2018) y tres años después presentó El Lobo y el León, con una hermosa historia que cambió con el paso del interesante rodaje. El director grabó la primera película en Sudáfrica con animales de la vida real. Fue cuando se gestó su nueva historia entre dos animales con grandes diferencias, así surgió la amistad entre el lobo Mozart y el león Dreamer.
¿Cuál es la historia real en la que se basaron para hacer El Lobo y el León?
Durante la grabación de Mia y el león blanco, el entrenador de animales Andrew Simpson se enteró de que su colega Kevin Richardson estaba en cerca y lo visitó. Durante la charla surgió la idea sobre la amistad entre un lobo y un león, algo que nunca se había hecho. Para hacer posible el proyecto, el propietario de la reserva de animales en Calgary ubicada en Canadá, observó a las especies viendo si sería posible reunirlas. Durante varias semanas se colocaron juntos 4 cachorros lobo y 2 de león, así seleccionaron a la pareja que mejor se comportaba.








