Si hay algo que ha hecho tan popular a esta película de Netflix, es su profunda relación con situación política en algunos países de África; al verla nos dimos cuenta que el dramatismo de la situación, y la desesperación de los personajes, no podían ser una ficción. más, por eso nos pusimos a investigar y dimos con el hecho real que inspiró a los creadores de esta cinta. Bien dicen que la realidad es capaz de superar ala ficción, y El Secuestro de 1993 es una muestra más de esta condición.
El Secuestro de 1993 es una película que se estrenó en Netflix este jueves 25 de octubre. No ha pasado ni una semana y ya es de las más vistas y comentadas de la plataforma, y en gran parte es por el poderoso recordatorio que nos da de Nigeria y la situación política que tuvo que atravesar hace 3 décadas. Como bien lo dice en el nombre, el filme se ambienta a principios de los 90 y nos adentra en el rapto de un vuelo comercial.
Normalmente no escuchamos de las cintas de Nigeria, pero El Secuestro de 1993 se ha ganado los reflectores del mundo por la historia real que tiene como fundamento. Pero antes de pasar a ella, te dejamos la sinopsis oficial de Netflix de esta película de 1 hora con 26 minutos: “Para poner fin al Gobierno respaldado por militares, cuatro hombres secuestran un avión y toman de rehenes a los pasajeros en nombre del cambio social”.
La historia real de el Secuestro de 1993 en Nigeria
La historia real de esta película nos remonta exactamente 31 años atrás. El 25 de octubre de 1993, Nigeria se volvió un país de focalización mediática global luego de que un grupo de 4 adolescentes (16-18 años) secuestrara un vuelo comercial de de la empresa Nigerian Airways. El Airbus A310 que robaron volaba de Lagos a Abuja cuando los jóvenes, en nombre de “Movimiento para el Avance de la Democracia en Nigeria” decidieron raptarlo.
En este vuelo que secuestraron los jóvenes protestantes viajaban funcionarios políticos de Nigeria, así como también Rong Yiren, vicepresidente de China. Los nombres de los responsables son: Benneth Oluwadaisi, Kenny Rasaq-Lawal, Richard Ogunderu y Kabir Adenuga. En su momento se pensó que era un ataque de terrorismo, pero con el tiempo se reveló que la causa de este rapto fue el deseo de reinstaurar la democracia en el país africano, especialmente por la inestabilidad política de aquellos años.









