El episodio 11 de ‘The Mandalorian’ ha llevado a sus protagonistas a sus protagonista al oscuro planeta portuario de Trask, donde se le prometió a Din Djarin que encontraría a otros Mandalorianos. Y así ha sido, aunque la experiencia no ha sido como esperaban.
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Recordemos que en capítulo anterior tuvieron una aventura contra las arañas gigantes del hielo, Mando ha llevado sana y salva a la mujer rana y a sus futuras crías hasta el lugar prometido. Allí, tras meterse en problemas con un barco pesquero, fue rescatado por tres guerreros que lucían la armadura Mandaloriana. Unos viejos conocidos de las series de animación de Star Wars que actúan por sus propios intereses.
Estos nuevos tres integrantes ya habían aparecido en las Guerras Clon y Rebels. Su líder no es otra que Bo-Katan, interpretada por Katee Sackhoff, donde se reveló como una nativa de Mandalore que sigue los ideales del credo, pero que desprecia el fanatismo bajo el que se crió Din Djarin.
Tal y como explica la propia Bo-Katan en el episodio: “Nací en Mandalore y luché en La Purga. Soy la última de mi linaje. Y tú eres un Hijo de La Guardia”. Esto significa que dentro de la cultura Mandaloriana existen distintos tipos de creencias, costumbres y códigos de conductas, del mismo modo que en cualquier religión en la que existen distintas variedades de creyentes y muy distintos grados de fanatismo.







