Rosa María Guerrero se convirtió en una atleta más dentro de la lista de campeones en París 2024, la deportistas paralímpica logró obtener la medalla de bronce en la prueba de lanzamiento de disco F55 con una marca de 25.81 metros, lo que la colocó entre las 3 mejores a nivel internacional, sin embargo, este triunfo llegó a sus manos después de una complicada relación con el deporte durante sus primeros años de carrera profesional.
La atleta originaria de Mazatlán, Sinaloa demostró su gran disciplina y pasión por el deporte desde una corta edad, convirtiendo su paso en los Juegos Paralímpicos en una pieza clave en su reconciliación al demostrar que a pesar de los obstáculos en su camino, la presea estaba marcada en su destino, situación que la incluye entre las mejores deportistas paralímpicas en nuestro país con dos medallas olímpicas, la primera en Tokio 2020 y la más reciente en París 2024.
Rosa María Guerrero comenzó su carrera siendo futbolista
Los sueños de Rosa María Guerrero en el deporte iniciaron dentro del fútbol americano, la joven atleta practicó varios años esta disciplina, transformándose en su más grande pasión, desafortunadamente en 2010 un diagnóstico médico cambiaría su vida para siempre, dejando atrás su visión en ese momento del futuro cercano para enfocarse en su recuperación, sin embargo, hasta la fecha es un deporte al que le tiene mucho cariño.

La enfermedad que alejó a Rosa María Guerrero del fútbol
Rosa María Guerrero enfrentó una terrible enfermedad a los 26 años que provocó paraplejia, una condición que la incapacitó de la cintura para abajo, quitando toda movilidad de las extremidades inferiores y parte del tronco. Aún con un impedimento físico, la atleta no quiso alejarse por completo del deporte, por lo que se concentró en dominar sus movimientos sobre la silla de ruedas para encontrar la disciplina que se más se ajustara a ella, es ahí donde llegó el lanzamiento de disco, deporte que hoy la hizo medallista olímpica.







