Cultura

La vez que el presidente Santa Anna le hizo un funeral a su pierna amputada (carísimo, por cierto)

Un funeral a lo grande para una pierna
viernes, 18 de febrero de 2022 · 12:46

Hablemos un poco de historia, por qué también en la historia de México hay mucho chisme que contar y cosas que nos pueden parecer un poco exageradas.

Uno de los presidentes de México, bueno 11 veces presidente de mexico fue Antonio López de Santa Anna, desde 1833 hasta 1855 fue presidente del país.

En esa época había muchos conflictos armados y nadie estaba exento de salir herido porque el punto era defender la patria y por muy Presidente que seas si le entras a la batalla puedes salir herido.

Un funeral para una pierna

Todo sucedió durante la famosa Guerra de los Pasteles en México, podrá sonar divertido el nombre, una guerra a pastelazos pero nada más lejos que la realidad.

Lo que sucedió es que un francés había abierto una tienda de pasteles en nuestro país, un año antes de que Santa Anna asumiera la presidencia del país, oficiales de su ejército decidieron comer en el restaurante del pastelero francés Remontel.

Remontel acuso a los militares de haber comidos e irse sin pagar y dentro del chisme se dice que causaron daños a su local, por ello el pastelero decidió exigir al gobierno de México una indemnización de 60 mil pesos a lo que México dijo que no.

Entonces el gobierno de Francia no se iba a quedar con los brazos cruzados ante tal falta de respeto a uno de sus ciudadanos y decidió enviar diez barcos llenos de soldados que arribaron al puerto de Veracruz.

El 4 de diciembre de 1838 el ejército mexicano estaba intentando hacer retroceder a las tropas francesas quienes respondieron con cañonazos y para mala suerte de Santa Anna una bala de cañón le atinó a su pierna, la cual tuvo que ser amputada casi inmediatamente, también perdió un dedo pero a ese no le hizo funeral.

Años después el presidente mando a exhumar su pierna y darle el sepulcro que merecía, hizo que un corte fúnebre acompañara la pierna desde Veracruz hasta la Ciudad de México, la pierna iba en una vitrina de cristal y como parte del cortejo fúnebre estaban los simpatizantes del presidente, porque un presidente que dio una pierna por defender a su país es lo menos que merecía.

Cuando la pierna llego al cementerio de Santa Paula que hoy es el Paseo de la Reforma, así es, no solo se construyen escuelas sobre los cementerios, muchas personas dedicaron discursos a la pierna muerta.

Y esa es la historia del funeral que el Presidente Santa Anna le hizo a su pierna hace casi 200 años.

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