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Este pelotazo a una niña nos recuerda que el béisbol puede ser un deporte peligroso

Imagen: Getty Images/AP.

No hay duda que béisbol es un gran deporte. No existe el tackleo ni las tarjetas rojas por una mala barrida, pero conlleva cierto riesgo que implica a los aficionados.

Ayer, era el turno de batear del jardinero de los Chicago Cubs, Albert Almora Jr. en el Minute Maid Park durante un partido contra los Houston Astros. Entonces, Albert inclinó el cuerpo y se balanceó para dar un fuerte batazo a la pelota y mandarla directo al público que se encontraba a nivel del campo, detrás de la línea de la tercera base. Pero en vez de que Albert corriera a segunda base, se colocó desconsolado las manos en la cabeza y entró en llanto. La pelota había golpeado a un niña.

“Como padre de dos pequeños, no puedo imaginarme por lo que están pasando. Mis oraciones están con ellos, estoy seguro que todo saldrá bien”, expresó Almora.

La niña, al parecer, se encuentra bien. De acuerdo con Deadspin, un aficionado que aseguró haber visto a la niña consciente cuando fue a buscar a la familia, dijo que la pelota no tenía ninguna marca de sangre.

Fue un gran susto, por no es el primero y ni siquiera el más trágico.

A partir de 2018, después de que otro niño fuera terriblemente golpeado por una pelota y le rompiera la nariz en el Yankee Stadium en 2017, la Major League Baseball ordenó a los 30 equipos extender sus medidas de seguridad con mallas aún más grandes que protegieran mejor a los aficionados. La decisión, aunque parezca absurdo, provocó molestias. Un columnista de The New York Times escribió que la experiencia del juego se vería comprometida e incluso, señaló que los padres deberían abstenerse de llevar a sus hijos a los juegos. “Los equipos podrían fácilmente exigir que todos tengan un boleto, sin importar la edad, lo que reduciría inmediatamente la cantidad de bebés vulnerables en los juegos”, propuso Peter Funt.

Pero las mallas sirvieron de poco…

Un año después, una fanática de los Dodgers de 79 años, murió tras recibir un pelotazo cuando el jardinero de los Padres de San Diego, Franmil Reyes, propinó un batazo que viajó a 149 km/h hacia Linda Goldbloom, que estaba sentada en la sección 106, fila C, asiento 5, del Dodger Stadium. “Era una pelota tan fuerte, rebotó en su cabeza y todavía golpeó a mi tío en el estómago”, contó a The Washington Post uno de sus sobrinos.

Según ESPN, la muerte de Goldbloom fue la primera desde 1970, aunque en la historia, se trata de la tercera muerte de un fanático durante un partido de la MLB. Sin embargo, cada año cientos de aficionados son golpeados por una pelota. En 2014, Bloomberg encontró que mil 750 fanáticos sufren lesiones a causa de un pelotazo.