Las obras de arte están en todos los lados y estas portadas de textos del siglo XIX y XX no son la excepción.
Como ocurre cuando compras cualquier producto en el supermercado, estos libros nos hacen querer comprarlos por su portada sin importar su contenido.
Aunque siglos antes la imprenta ya se había inventado, no fue hasta el siglo XIX que se le consideró una industria para producirlos en serie, lo que provocó una alza en los indices de alfabetización.
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Pero hasta entonces, los libros eran hechos a mano, eran transcritos uno por uno lo que lo hacía únicos (y más caros).
Los libros no eran para todo el mundo, como ahora; además, las portadas pasaron de servir de protección para la lectura a comenzar a ser el resumen de la historia.
Pero veamos, por ejemplo, la diseñada por Walter Crane para el libro A Masque of Days.
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O la portada de Ragnarok: The Age of Fire and Gravel.
Imagina crear la portada de The Book of Wonder
Una de las portadas con más detalles es Practical Taxidermy