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Por qué fue imposible detectar el impacto de un asteroide similar al de 10 bombas atómicas

Foto: Satélite Himawari (Agencia Meteorológica de Japón).

Un asteroide de 10 metros atravesó la atmósfera a 32 kilómetros por segundo para impactarse en el mar de Bering, muy cerca de la remota península de Kamchatka, en donde provocó un estallido similar a la de diez bombas atómicas de Hiroshima. Sucedió el pasado 18 de diciembre sin que nadie se lo percatara.

Para imaginar la magnitud de la explosión, de acuerdo con el Instituto Geográfico Nacional, un terremoto de magnitud 5,5 sería el equivalente a la explosión de una bomba atómica de 10 kilotones.

A pesar de que no se trata del primer meteorito que golpea la tierra en al menos 30 años, detrás de la roca que cayó sobre Cheliábinsk en 2013 con una energía de 440 kilotones, y que tampoco ocasionó daños, la BBC explica que esta última explosión “demuestra que objetos de gran tamaño pueden colisionar contra la Tierra sin previo aviso”. “Pone de manifiesto la necesidad de mejorar las técnicas de monitoreo”. agrega. A pesar de que la NASA trabaja en un sistema NeoCam para que, presumiblemente a partir de 2020, sea posible detectar por lo menos el 90% de los objetos de más de 140 metros que atraviesen la atmósfera del planeta.

Imagen captada del asteroide que impactó sobre las aguas de Cheliábinsk, Rusia, en 2013. Foto: Universidad de Virginia/Reuters.

Aunque los avances no parecen acercarse a la necesidad de hallar materiales tan pequeños, Josep María Trigo, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC) y del Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), contó al diario El País que en 2008 un asteroide de 4 metros de diámetro fue detectado con un margen de unas 20 horas y los científicos pudieron predecir que los fragmentos de este objeto podrían hallarse en Botsuana. Sin embargo, aseguró, para meteoros con dimensiones de 10 metros “ya existen diversos proyectos de seguimiento que pueden localizarlos con unos pocos días de antelación”.

A pesar de que este último meteoro no fue detectado de inmediato, gracias a una red de vigilancia para la prohibición de pruebas nucleares compuesta por 45 estaciones localizadas alrededor del mundo, y que se instaló durante la Guerra Fría, fue posible reconstruir este evento mediante la detección de infrasonidos.