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Dejó a su matrimonio por el “amor de su vida” y esto ocurrió

Margaret Sarr pensó que pedir el divorcio por seguir al amor de su vida sería la mejor idea pero después de 20 años de una nueva relación se dio cuenta de que todo fue una farsa.

En el año 2000, Margaret Sarr viajó con su esposo a Gambia, África; planeaban uno de los viajes más entretenidos de su vida pero la pareja nunca imaginó que este viaje provocaría el final de 38 años de matrimonio.

Durante ese viaje Margaret conoció a Samba, un joven africano del que se enamoró perdidamente.

Margaret comenzó a viajar varias veces a África, ahí se veía con Samba, fue cuestión de tiempo para que Margaret decidiera dejar su matrimonio y a sus dos hijos para vivir una nueva vida con Samba.

Casi al instante Samba le pidió matrimonio, aunque ella recuerda que él no quería que los vieran juntos por la calle.

Ya que Samba era 23 años más joven y no tenía recursos para financiar la boda, la mujer decidió correr con los gastos del festejo.

La boda costó 2 millones de dólares que ella pagó.

Para junio de 2006 Samba ya tenía esposa y una visa para viajar a Reino Unido para tener una feliz vida con su Sarr, pero esto no ocurrió así.

“Me erradicó. Estaba orgulloso de estar conmigo allá pero acá, por la diferencia de edad, nunca quería que nos vieran juntos. Sólo quería la visa. Me destruyó”, dijo Margaret para el diario The Sun.

Aunque Sarr estaba retirada no tenía otra forma de mantener los gastos por lo que se vio obligada a trabajar como directora de un asilo, lo que la mantenía ocupada muchas horas al día.

A pesar del esfuerzo la relación no mejoraba, lo que la hizo sospechar que él la engañaba.

Un día Margaret recibió la foto de dos niños y otra mujer que acompañaban a Samba, era su familia.

“Lo negó hasta que su cara se puso azul y dijo que eran los hijos de un amigo. En el fondo yo no le creía pero seguí viviendo con él” menciona Sarr.

Aunque no pasó mucho tiempo que ella supo la verdad, él se acostaba con otra mujer en la misma cama en la que ella llegaba a descansar de largas jornadas laborales.

“Supe que se acostaba con esa mujer en nuestra cama mientras yo trabaja. Yo llegaba a dormir en esa cama, ni cambiaba las sábanas”.

En la actualidad Margaret y Gamba se encuentran en una batalla legal por un terreno en Gambia que ella puso a nombre de él.

Cuando lo conocí pensé que era el hombre de mis sueños. Fui ingenua, sólo quería un pasaporte y una vida acá. Lo saqué de la pobreza y mira como me paga” reveló Sarr.

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