“De repente, todo se oscureció y sentí una fuerte presión en mi cadera”, y así, como lo narró el fotógrafo Rainer Schimpf, sin darse cuenta estaba al interior de una ballena en Bryde, en la costa de Sudáfrica. Pero solo fueron unos cuántos segundos lo que duró la escena.
Según contó este experimentado fotógrafo a Barcroft Animals, se encontraba nadando apunto de tomar la fotografía de un tiburón cuando terminó en la boca de esta especie de ballena que, de acuerdo con The Guardian, puede llegar a pesar hasta 30 toneladas. Por fortuna, estas ballenas solo se alimentan de plancton, krill y sardinas, y de vez en cuando, de peces. Debido al tamaño de su estómago, que es comparado con el de una pelota de baloncesto, hace imposible que esta ballena haya podido alimentarse de Schimpf.
“Entonces la ballena se dio cuenta de su error y abrió la boca, liberándome. Sentí como toneladas de agua de su boca”, narró el fotógrafo.







