El narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán fue declarado culpable en un tribunal federal de Nueva York, en Estados Unidos. Lo más probable, es que enfrente una sentencia de cadena perpetua, en una prisión tan segura, como para un sujeto que ha logrado escapar en dos ocasiones de prisión: el
Centro de Máximos Administrativos Penitenciarios de los Estados Unidos en Florence, Colorado, o más comúnmente conocido como el ADX.
Esta prisión fue inaugurada en 1994 tanto para tipos tan escurridizos como el Chapo, como para sujetos que, como indicó a The New York Times Norman Carlson, el primer director de la Oficina Federal de Prisiones, “no tienen ninguna preocupación por la vida humana”. El catálogo de sus reclusos muestra nombres como Ramzi Yousef, uno de los planificadores de los atentados contra el World Trade Center en 1993; o Richard Reid, quien fue acusado de llevar consigo explosivos dentro de sus zapatos durante un vuelo de American Airlines en 2001.

La prisión se encuentra en algún punto recóndito de una cordillera a más de 150 kilómetros del sur de Denver. Y es, como la describió en algún momento Robert Hood, exdirector del ADX, “una versión limpia del infierno”. O, como él mismo lo recordaría durante una entrevista con The New York Times, es un lugar que ni siquiera un guardia de seguridad podría disfrutar de su estancia ahí. “No está diseñado para la humanidad”, dijo.









